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MISTERIO DEL GRANO.





Arca de Noé


Pintura del estadounidense Edward Hicks (1780-1849), que muestra a los animales embarcando de dos en dos.
La historia del Arca de Noé, según los capítulos 6 al 9 del libro del Génesis, comienza como sigue:
Yahvéh Elohim observó que los hombres se estaban multiplicando sobre la faz de la Tierra y la maldad crecía y el de su creación no se cumplía, por lo que decidió destruir al hombre.
Sin embargo, encontró a un buen hombre que halló gracia ante sus ojos, Noé. «Un hombre justo y cabal entre la gente de su tiempo», y decidió que a él le correspondería mantener el linaje de los hombres. Yahvéh dijo a Noé que construyera un arca, y que llevara con él a su esposa, a sus hijos Sem, Cam y Jafet, y a las esposas de éstos. Adicionalmente, tenía que llevar de ciertos tipos de animales, hembra y macho, y en distínta cantidad: de los puros debía tomar siete parejas y de los impuros una sola pareja; y para suministrarles alimentos, le dijo que tomara y almacenara la comida necesaria.[1]
Obviamente, Noé no tenía los conocimientos ni las herramientas para construir tamaño proyecto de barco, Yahvé le proporcionó los conocimientos y las herramientas. El período que Noé tuvo para la construcción del arca, fue de 120 años, según cronología bíblica. Mientras construía el Arca, Noé y su familia fueron objeto de burlas por parte de sus vecinos quienes venían a hostigar y mofarse de cómo Noé construía un barco en pleno desierto, del cuál el yacedero de agua más cercano, estaba a unos 15 km de distancia, y adicionalmente, la lluvia en ése tiempo no existía.[2] ver
Cuando Noé completó el arca, entraron con él su familia y los animales que le habían mandado. «Aquel día fueron rotas todas las fuentes, y las cataratas del cielo se abrieron, y hubo lluvia sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches». El diluvio cubrió hasta las montañas más altas. y todas las criaturas de la Tierra murieron; sólo Noé y los que estaban con él en el arca sobrevivieron.[3]
Finalmente, después de muchos días, el arca se asentó en el monte Ararat en la Bética Ibera, y las aguas retrocedieron por algunos días hasta que emergieron las cimas de las montañas. Entonces Noé envió a un cuervo que «salió, y estuvo yendo y volviendo hasta que las aguas se secaron sobre la tierra». Luego Noé envió una paloma, que regresó porque no tuvo donde posarse. Noé envió de nuevo a la paloma y regresó con una hoja de olivo en su pico, y entonces supo que las aguas se habían retirado. Noé esperó siete días más y envió a la paloma una vez más, y esta vez el ave no regresó. Pero tuvo que esperar unos días mas, entonces él y su familia y los animales salieron del Arca, y Noé ofreció un sacrificio a Yahvéh, y éste decidió que nunca volvería a maldecir a la Tierra debido al hombre, y que no volvería a destruir toda la vida en ella.[4]
Para recordar esta promesa, Yahvéh puso un arcoiris en las nubes y dijo, “Y sucederá que cuando haga venir nubes sobre la tierra, se dejará ver entonces mi arco en las nubes, y lo veré, y me acordaré del pacto perpetuo entre Dios y todo ser viviente, de todo tipo sobre la Tierra".[5] Vivió Noé después del diluvio 350 años más, y finalmente, a la edad de 950 años, murió. véase.[6]
La Biblia dice que era un arca de madera resinosa con compartimentos, calafateada por dentro y por fuera. Los planos dados a Noé para la construcción del arca tenían, acorde al relato, las siguientes dimensiones: 135 m de largo, por 22,5 m de ancho y 13,5 m de alto, que podrían resultar suficientes para la fauna conocida en la época pero que no bastarían para albergar a toda la auténtica biodiversidad del planeta. Detallando escrupulosamente que hiciera un tragaluz a medio metro del remate, una puerta al costado y tres cubiertas superpuestas.
Las medidas del arca figuran en el capítulo 6, versículo 15, del libro del Génesis: 300 codos de eslora, cincuenta codos de manga y treinta codos de puntal. Respetando las medidas mencionadas más arriba da el equivalente a un buque de carga de 14.450 toneladas de arqueo bruto, unos 41 mil metros cúbicos de espacio interior. Las tres cubiertas suministrarían una superficie total de 9.100 m². Casi todo el espacio disponible sería para la carga útil, pues era simplemente una caja destinada a flotar al garete y no debían llevar más que el alimento y el agua necesarios.
La Biblia no informa del diseño del Arca, y si se da fe a las medidas tan solo, equivaldría a una caja rectangular de fondo plano sin proa ni popa. Un diseño tal permitiría al Arca vararse en cualquier lugar geográfico. Obviamente sus cualidades marineras pueden ser objeto de discusión, pero solo estaba diseñada para flotar y no para navegar. Es posible que el Arca con todo el peso de fauna y personas más su propio peso se hundiese entre 5 y 7 m de profundidad (calado).

[editar] La historia del Arca según hipótesis documentales

De acuerdo a una escuela de críticas de textos modernos — las hipótesis documentales,— la historia del Arca contada en el Génesis está basada en dos fuentes originalmente casi-independientes, y no alcanzó su forma presente hasta el siglo V antes de nuestra era. Estas hipótesis sostienen que el proceso de composición en el transcurso de muchos siglos ayuda a explicar la aparente confusión y repetición en el texto. Sin embargo, muchos judíos ortodoxos y cristianos tradicionales rechazan este análisis, y afirman que la historia del Arca es cierta, que tiene un solo autor (Moisés), y que las faltas percibidas pueden explicarse racionalmente.[7]
La historia del Arca contada en el Génesis tiene paralelos en el mito sumerio de Utnapishtim, que cuenta cómo un antiguo rey fue advertido por su dios personal de que construyera una embarcación en la que escaparía de un diluvio enviado por el consejo superior de los dioses.
Se han hallado paralelismos menos exactos en otras culturas alrededor del mundo. La historia del Arca ha sido objeto de amplias elaboraciones en las variadas religiones abrahámicas, que mezclan soluciones teóricas a problemas prácticos (por ejemplo, cómo Noé se habría deshecho de los excrementos de los animales) con interpretaciones alegóricas (por ejemplo, el Arca sería un precursor de la iglesia cristiana, que ofrece salvación a la humanidad).
A comienzos del siglo XVIII, el crecimiento de la biogeografía como una ciencia significó que pocos historiadores naturales sintieran que podían justificar una interpretación literal de la historia del Arca. No obstante, algunos fundamentalistas bíblicos continúan explorando la región del monte Ararat (en el noreste de Turquía), donde la Biblia dice literalmente que se asentó el Arca de Noé.
En abril de 2010 un grupo de investigadores turcos y chinos dicen encontrar restos del Arca,[8] aunque diversas fuentes han declarado su escepticismo al respecto.
Según el Antiguo Testamento, el Arca de Noé fue una enorme embarcación construida por orden de Dios, para la salvación de Noé, su familia y ciertos grupos de animales para preservarlos del diluvio universal y luego repoblar la Tierra con ellos.
Este relato se puede encontrar tanto en los textos sagrados del judeo-cristianismo, la Toráh y el Antiguo Testamento, como en el Corán de los musulmanes, su origen puede remontarse al mito sumerio de Ziusudra y el contacto de los hebreos con la cultura mesopotámica después de la caída de Jerusalén

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